lunes, junio 04, 2007


siesta


de tanto soñar con el mar

la tarde se hamaca

en la luz plácida

sin dejar cenizas

por la cornisa hasta tu nuca

llegan los insignificantes reclamos

del tiempo hirviente de invierno

nos refugiamos en planicies estáticas

los huesos no tienen sombras

no es seguro detenerse aquí

los aullidos nos visten en toda su lujuria

las máquinas efervescentes

calman todo menos la sed


2 comentarios:

Mirta dijo...

Me gustan mucho tus poemas.
Supe que eras vos cuando leí tu biografía: "Nací en 1953"
No podía dejar de hacer un comentario. Solo para robarte una sonrisa.
un abrazo

Mirta dijo...

Quise dejar un comentario en tu poema del 2/7, pero no pude. lo dejo acá.
Me preguntaba si la campana de hipnos era esta: http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub/es/Multimedia/parker.htm
¿Cómo se escribe algo así? Mezcla de poesía y melodía...
Te dejo esto

La piedra
Fría y dura
no reacciona.
¿Obstinación mineral
o capricho inorgánico?
La aprieto
unos minutos
y en silencio
devuelve
mi temperatura.