domingo, octubre 01, 2006

una llamada interrumpe la lectura


la voz llega desde lejos
buscadora de perlas saliendo a respirar
memoria dibujada en la ventana
otra sombra
otro escenario
pero no era eso que buscabas
así que el camino continúa
en tus pasos están los míos
el horizonte es un dragón en celo
más allá hay un lago seco
suspendido en el cielo de otros ojos
podríamos haber probado los manjares
pero el viento usurpó la cabecera
dos mundos se cruzaron sin saberlo
devorándose en la sequía de la tarde




***



la sequía persistente dejó el arroyo casi sin agua
de noche se escuchan los golpes de las persianas
probable causa de tus sueños catástrofe
en el mío hay un bebé barbado
la serpiente se muerde la cola
tus ojos ven en los míos
una luz casi mala
el final del túnel
una noche cualquiera
tu mano va a golpear
voy a correr hasta la puerta
tu mano no va a golpear
la rueda se detiene
mi cerebro reproduce con exactitud
la deriva de las constelaciones
un poco más abajo
el cielo cerrado
pesa como un yunque





***





obligaciones del día
mensajes
confirmación: todo está bien
incluida la cuota de dolor placer
todas estas percepciones térmico temporales
reconfirman perfumes
texturas en pliegues
el cuerpo elije resistir
pronto se da cuenta de que ya no hay enemigo
nada personal
parece que es así
con el sol
a ciento cuarenta y nueve millones de kilómetros
hay que agradecer
esa tibieza colgada en la ventana






***





el sol entre la tusca
el perfume de la leña que se quema
no sé qué decía algún maestro zen sobre el fuego y la ceniza
siempre preguntas
mi padre me habla sobre dentaduras postizas
sostengo el tubo contra mi oreja
la cabina es un embudo negro
un rock pasteurizado inunda todo el ciber
veo caras iluminadas por la luz de las pantallas
cierro los ojos
evidencias
saltar de esta moebius implacable
estúpida pretensión de ser distinto
las cucarachas heredan el planeta







***





para Michael



permanecer en la retina
la cara oscura de las cosas
un amigo se va en ese barco
los que quedan destejen su historia
una mañana en la proa flotando contra el viento
o despertarse en una cama cerca del final
nada más que otro sueño
seguir viajando
desintegrados en la crecida
remontando el nervio óptico
hay otras sombras
pueden volver
como de una excursión
otra foto sin lugar en la memoria
grito en mitad de la noche
el tren se para en un desierto
este es el puerto pero nadie te espera
tampoco tu ojo es el mismo
nada cambia en el paisaje

2 comentarios:

selva dijo...

Jorge, gracias por tu comentario. Leí tus poemas en tu blog y me gustan. Te invito a participar de mi proyecto. Enviame un mail para contactarte a selvadelaluna@yahoo.com.ar y recibirás la información con todo lo que tendrías que enviarme. Un beso y gracias.

Selva

Anónimo dijo...

jorge, están muy buenos tus textos, te felicito!
mónica rosenblum